Está muy bien hablar de ventajas, pero si no se señalan también los inconvenientes, dejan de serlo y se pueden acaba convirtiendo en problemas. Habrá que centrarse pues en las normas, parámetros, reglas a seguir en la implantación de un centro comercial, etcétera, ya que si las repasamos, las ventajas de estar en un centro acabarán resultando evidentes.
La primera pregunta que deberíamos hacernos es ¿qué entendemos por centro comercial? La Asociación Española de Centros Comerciales da la siguiente definición: se trata de un conjunto de establecimientos comerciales independientes, planificados y desarrollados por una o varias entidades, con criterio de unidad; cuyo tamaño, mezcla comercial, servicios comunes y actividades complementarias están relacionadas con su entorno, y que dispone permanentemente de una imagen y gestión unitaria.
Sin embargo, ayuntamientos o comunidades autónomas tienden a denominar centro comercial a cualquier gran superficie o hipermercado, y unos comerciantes organizados y dinámicos dirán que donde ellos se encuentran implantados, todo su entorno es un centro comercial.
No obstante, la primera definición puede servir para marcar unas pautas y normas a seguir en la implantación de un comerciante en un centro comercial. Un centro comercial es un ente vivo que nace, crece, evoluciona día a día, sufre transformaciones, envejece, enferma y hasta puede morir. Por lo tanto son muchos los parámetros que deben ser tenidos en cuenta para tomar una decisión acertada. Veamos al menos 10 de los más aconsejados por expertos inmobiliarios y asesores de franquicia:
1.- Estudiar la ubicación del centro comercial en el entorno. Primera y más importante regla, pues de ella depende el futuro y la buena marcha del centro. Hay que vigilar la vulnerabilidad del centro. El promotor es cada vez más arriesgado y tiende a "canibalizarse" con centros comerciales ya existentes, pensando que como el suyo será más moderno y actual conseguirá atraer al público de otros centros. Y por desgracia no siempre es así.