Aunque la mayor parte de los expertos consideraba que el mercado sobrerreaccionaba ante la desaceleración del gigante asiático, el hundimiento del crudo y el incierto camino del ciclo alcista de la Reserva Federal (Fed), lo cierto es que los peores fantasmas de la crisis hicieron acto de presencia y la recesión de la economía global se vio como algo tangible, de nuevo pendientes del tambaleante sector financiero acosado aún por la dudosa calidad de sus activos, a la que se suma ahora el impacto de la sangría del ‘oro negro’ en las endeudadas compañías energéticas.
Sin embargo, una vez más, los bancos centrales salieron a escena. Inversores y gestores se ‘creen’ el compromiso de las autoridades chinas con sus objetivos de crecimiento; el Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a rearmar su bazuca de estímulos; mientras la macro se estabiliza, Yellen apenas apunta a dos subidas de tipos y el Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés) posiblemente implemente nuevas medidas de apoyo económico.
Ahora bien, no son pocos los que advierten que el daño sufrido por la confianza inversora ha sido fuerte, que el crecimiento será débil y, por tanto, muy susceptible a cualquier shock. Y, lo que es más importante, comienza a haber dudas sobre la eficacia y los límites de las autoridades monetarias para respaldar la actividad por sí solas.
En este contexto, Amundi Asset Management ‘revisita’ los once principales riesgos para el mercado, su probabilidad y, sobre todo, su impacto.
"¿Qué pasa si la Fed se ha equivocado? Probabilidad 15%" Desde su punto de vista "no hay una necesidad de cualquier tipo de normalización de la política monetaria en este momento". Advierten que Yellen debe evitar errores de comunicación, pues los mercados "podrían reaccionar mal si los tipos suben de forma prematura o sin justificación sólida". Bolsa y emergentes serían los más perjudicados; el euro se debilitaría y se ampliarían spreads y tipos entre Europa y Estados Unidos, "argumentos a favor de los activos de riesgo del Viejo Continente".