Puesto en cifras, los números son mareantes. Los casos de corrupción superan los 1.600. Según el Consejo General del Poder Judicial, en 2013 se juzgaron un total de 798 y en estos momentos hay más de 2.100 abiertos. De los cuales, 1.661 corresponden a causas que afectan a tipos penales vinculados con la corrupción contra los bienes públicos. Más de 300 son calificados por la institución como macro procesos, por el volumen de implicados en los mismos y por la especial complejidad de los hechos investigados.
El caso Bárcenas, que hace referencia a la supuesta financiación ‘b’ del Partido Popular surgió en 2013, pero sigue estando muy vivo. Tanto es así, que este año, el ex secretario general del PP y ex ministro Ángel Acebes, ha tenido que declarar en calidad de imputado frente al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz. Según el auto de este juez, las obras de reforma de la planta baja de la sede del Partido Popular en la calle Génova, que se llevaron a cabo en 2006, presentan un desfase de 750.095 euros que el PP abonó al estudio de arquitectura Unifica "con fondos ajenos al circuito económico legal".
En Andalucía, una de las Comunidades con más procesos de corrupción abiertos, la situación en lugar de calmarse ha ido en aumento. En el caso de los ERE, el Tribunal Supremo ha decidido abrir una causa contra Manuel Cháves y José Antonio Griñán, ambos ex presidentes de la Junta de Andalucía, contra el criterio de la jueza instructora, Mercedes Alaya. En cuanto a la trama sobre los Cursos de formación, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ha elevado a 3.000 millones el fraude de los cursos, un 50% más de lo que se calculó en un principio.
La familia Pujol es a la corrupción lo que Frank Costello a la mafia. No se entiende una cosa sin la otra. Sin duda han protagonizado algunos de los escándalos más sonados de 2014, después de que Jordi Pujol, el ‘patriarca’ y ex presidente de la Generalitat confesara públicamente que había mantenido un patrimonio oculto en el extranjero.
Actualmente hay cinco casos abiertos contra la familia. Jordi Pujol está implicado directamente en el caso Palau, por las comisiones ilegales de Ferrovial a CiU, y por la famosa herencia de su padre, que podría ascender a cuatro millones de euros. El hijo mayor, Jordi Pujol, está acusado de blanquear 33 millones de euros y de ingresos irregulares por sus empresas procedentes de la Generalitat. El hijo pequeño, Oleguer, está considerado como el cerebro financiero de la familia. Está acusado también de blanqueo de capitales. Se dedicaba al negocio inmobiliario donde ha movido operaciones por 3.000 millones de euros.