La pandemia ha sido el catalizador más importante en la evolución que han sufrido las empresas a lo largo de las últimas décadas. Hace ya más de dos años, la transformación digital de las organizaciones se posicionó como una pieza clave, incluso imprescindible, para su desarrollo y, desde entonces, la búsqueda de profesionales capaces de desarrollar estas funciones ha sido imparable, lo que ha provocado que el talento tecnológico sea uno de los ámbitos con mayor proyección del mercado laboral tanto en España como en Europa.
En la actualidad, algunos de los perfiles más buscados son experto en ciberseguridad, arquitecto blockchain, analista de investigación de mercado, growth hacker, digital product manager, scrum master, ingenieros de robótica y expertos en big data. Todos ellos contribuyen a la digitalización de las compañías y ofrecen el conocimiento necesario para sacar provecho de algunas herramientas como la automatización de procesos o la creación de algoritmos mediante análisis de big data.
Desde Softtek, Verónica Arteaga, People and Culture Manager para la región EMEA, explica que “contar con este tipo de profesionales es la base para lograr una estrategia empresarial que triunfe”. Sin embargo y, a pesar de la importancia que ahora representan estos profesionales para las organizaciones de cualquier sector, “cubrir los puestos tecnológicos surgidos a raíz de la digitalización está siendo una labor complicada” y “muchas empresas están teniendo que lidiar con la crisis de talento al no encontrar el perfil adecuado para las necesidades particulares de la entidad”.
Un problema en el modelo educativo
La experta sostiene que se trata de un problema que “viene de raíz” y “no se va a solucionar a corto plazo”, por lo que una de las principales claves para erradicar esta problemática es la educación de los estudiantes desde edades tempranas con el fin de dar a conocer estos estudios y todas las oportunidades que ofrecen. “Las carreras técnicas son la base del futuro profesional del mundo de la tecnología, pero no se enseñan en el instituto y muchos estudiantes no saben de su existencia ni sus beneficios hasta más tarde”, indica.
¿Y qué deben hacer los departamentos de Recursos Humanos? Ante este contexto, Arteaga declara que no existe una fórmula “infalible” para retener todos los talentos, “pero cuando un profesional se siente a gusto, motivado, valorado y feliz con su trabajo es más probable que se quede ahí”. Para lograrlo, propone dos acciones: el fomento de la formación continua y el establecimiento de la cultura positiva.