A partir de 2030, el 55% de los nuevos coches de empresas en España deberán ser eléctricos o de bajas emisiones, según la propuesta de la Comisión Europea para descarbonizar las flotas de vehículos corporativos.
Esta iniciativa busca que las empresas, que representan el 60% de las compras de vehículos nuevos en la Unión Europea, adopten vehículos de cero emisiones.
Normativa aplicable a grandes empresas
El reglamento, que aún debe ser negociado con el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, se centra en empresas con más de 250 trabajadores y una facturación superior a 50 millones de euros, excluyendo a las PYMES.
En España, estas empresas deberán cumplir con la normativa y adquirir un 36% de coches eléctricos puros (o de hidrógeno) para 2030.
Para el año 2035, los objetivos se vuelven más ambiciosos. Las empresas deberán alcanzar un 76% de vehículos de bajas emisiones y un 64% de eléctricos puros. Este cambio es crucial para que casi dos tercios de los coches de empresa sean de cero emisiones.
