Meta ha decidido cerrar su centro de moderación de contenidos en Barcelona, que operaba a través de Telus. Este cierre afecta a los 2.000 empleados situados que tenía la empresa.
Este giro representa cambios en la estrategia de moderación de contenidos de la empresa que dirige Mark Zuckerberg, quien ya había anunciado una modificación de política en enero.
De acuerdo con la dirección europea de Telus, esta decisión se debe a que sus clientes, incluidos Meta, están «diversificando su presencia y trasladando sus servicios a otras ubicaciones».
Un aspecto clave que ha contribuido al cierre fue el impacto mental en los moderadores. La labor implicaba revisar contenidos potencialmente perturbadores, lo que ha implicado numerosas bajas.
Un fallo judicial reciente en Barcelona determinó que las empresas de moderación de contenido son responsables de las secuelas mentales que sus empleados sufren. Esta decisión se produjo tras la denuncia de un extrabajador que ha estado bajo tratamiento durante cinco años debido a su labor en Facebook e Instagram.
El cierre del centro de moderación en Barcelona se enmarca dentro de una reestructuración por parte de Meta, que persigue optimizar sus operaciones a nivel global. La decisión de Meta refleja una tendencia hacia la centralización y reubicación de servicios, afectando a varios centros internacionales.