Seis días de rally, cerca de máximos del año y de su mejor racha desde 2012, la escalada del riesgo geopolítico con las tensiones entre EEUU y Rusia por Siria, y las positivas noticias en cuanto a inventarios y producción, impulsan al petróleo cuando hace no tanto parecía que la ansiada estabilidad volvía a escaparse para el ‘oro negro’. Interrupciones del suministro en Libia y Nigeria, reducción del stock de crudo en Estados Unidos (probablemente cerca ya de tocar techo), posible ampliación del acuerdo de reducción de la producción entre OPEP y ‘no OPEP’ más allá del primer semestre del año. Y, de hecho, anuncio el cártel de un mayor recorte de la misma de lo esperado, junto a un incremento de la demanda de 2017 hasta los 1,27 millones de barriles (100.000 barriles más). A lo que se suman las buenas noticias macro globales… “Para aquellos que buscan el equilibrio en el petróleo el mensaje es el siguiente: sean pacientes y contener los nervios”, apuntaba la Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés) en marzo cuando el crudo volvía a ‘desangrarse’ haciendo saltar todas las alarmas, y parece que por el momento la paciencia se ha visto recompensada… Tom Pugh, de Capital Economics, reitera en este contexto su previsión de que el barril de Brent cierre el año en los 60 dólares: “El fuerte crecimiento de la demanda debería reequilibrar el mercado, acabar con los excesos y elevar los precios a finales de 2017”. Ahora bien, advierte, “es probable que la volatilidad mande y que los riesgos estén sesgados a la baja, especialmente si el fracking estadounidense continúa creciendo con fuerza”.
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