Nos encontramos ante una semana clave, donde se pondrá a prueba la fuerza del reciente rally del dólar estadounidense (USD), puesto que la corriente de los comentarios de la Fed han fijado de forma clara y contundente las bases para un repunte de los tipos en verano, ya sea en el junio o en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en julio.
La retórica de la Fed (hablando de las perspectivas de dos o incluso tres subidas de los tipos de interés este año) fue claramente coordinada y diseñada para mover las expectativas de los mercados hacia el repunte de los tipos. Hizo esto porque quiere el lujo de actuar sobre las tasas indebidamente sin sorprender al mercado con una postura más agresiva (pensando que era mejor hablar de potenciales subidas y después ligar el potencial a la calidad de los datos macro que se vayan conociendo).
Dicha dependencia de los datos hace que esta semana sea clave de cara a los indicadores estadounidenses, que probablemente generarán mucha más volatilidad a corto plazo, dado que el mercado está cambiando las probabilidades de un repunte para junio, julio o septiembre. Podríamos ver, incluso, hablar de un repunte de los tipos en junio y septiembre si los datos macro realmente mejoran esta semana.
Pero mientras el debate sobre el repunte de tipos ha dominado los titulares (y quizá domina la acción en el mercado de divisas), otro tema interesante que debemos tener en cuenta es la aparente declaración del mercado de que ya no tiene miedo a la Fed.
Cuando los oficiales de la Reserva Federal comenzaron a hablar sobre sus perspectivas hawkish, el apetito de riesgo global fue intimidado en la sumisión, con las divisas de los mercados emergentes y los mercados de valores con fuertes descensos. Esto, por supuesto, es lo que han hecho en cada "avistamiento" de un "halcón" y la fortaleza del dólar desde mayo de 2013, cuando el ex presidente de la Fed, Ben Bernanke, se limitó a mencionar la idea de que algún día la Reserva Federal comenzaría a disminuir la velocidad a la que se expandiría su balance disminuyendo las compras de activos.