Mayores costes, caída de las comisiones e impacto de la tecnología. La conjunción de estos tres aspectos terminará por derivar en un impulso mayor del que hemos visto hasta el momento en la consolidación entre gestoras.
Ha transcurrido ya un año desde la llegada de Mifid II y muchas cosas han cambiado en estos meses. La nueva regulación pretende proteger más y mejor a los inversores y exige transparencia total en los costes de los productos financieros, especialmente en los fondos de inversión. Y eso se comienza a notar en las gestoras. Según ha asegurado a Dirigentes Josina Kamerling, directora de asuntos regulatorios de CFA Institute para Europa, Oriente Medio y África “la mayor transparencia que ha traído Mifid puede ser negativa a largo plazo para las más pequeñas, que tienen que asumir los costes de análisis”. Por eso considera que la nueva regulación ha beneficiado a las grandes gestoras.
Mayores costes y competencia
Cierto que las de mayor tamaño tienen más colchón para asumir esos mayores costes, pero sufren como las demás la bajada de comisiones que –constatan desde CFA– ha traído consigo esa mayor transparencia. Pero la presión sobre los ingresos no sólo tiene que ver con esto, están también las exigencias en temas de cumplimiento negativo o de ciberseguridad.
Y luego está otro factor a tener en cuenta, un aspecto clave: las gestoras, como el resto de sectores se están teniendo que adaptar a los avances tecnológicos. “O tienes un producto muy definido y ofreces valor añadido o no vales nada”, señala a Dirigentes Javier Martín, de Ursus 3 Capital. “No puedes ofrecer el mismo servicio que ofrecen 400. Cuando nadie sabe nada, tus clientes te compran los productos pero en un momento en el que pueden acceder a toda la mejor información desde un móvil debes ofrecer un factor diferencial claro y ser muy bueno”. Es decir, los inversores ya no comprarán mediocridad y en esa lucha, habrá gestoras que no podrán competir.