Con los tipos de interés en mínimos históricos desde hace tiempo, los inversores que pretenden conseguir rentas periódicas se ven obligados a mirar más allá de la receta que les servía en el pasado: cuentas bancarias, depósitos o letras del Tesoro. La cuestión está en seleccionar activos que puedan proporcionar un flujo de ingresos constante, bien con renta fija, con acciones que pagan dividendos o a través de fondos que tienen en cartera unos y otras. Eso sin olvidar que una parte importante de la renta fija ofrece en la actualidad un rendimiento negativo.
Rentas periódicas
Para Michalis Ditsas, especialista en inversiones de SYZ AM, lo mejor para obtener este tipo de rentas lo mejor es recurrir a “carteras diversificadas y con control sobre el riesgo”. En renta fija menciona la deuda pública de alta calidad -principalmente de Estados Unidos, aunque también cierta exposición a Italia- y apunta a “bonos subordinados europeos, además de buscar oportunidades en deuda emergente en divisa fuerte”.
En cuanto a renta variable, cree que lo más conveniente es seguir una estrategia de inversión de dividendos, fijándose en empresas disciplinadas en cuanto al reparto de dividendos a la vez que siguen reinvirtiendo en su negocio. “Las estrategias de dividendos han tendido a ofrecer un perfil de riesgo/remuneración superior a largo plazo y esperamos que esta tendencia se perpetúe”.
Desde Fidelity, Óscar Esteban, director de Ventas para España, cree que invertir en empresas que repartan un dividendo estable y creciente “nos permite un colchón bastante interesante”. Eso sí, cree que la clave está en la selección de este tipo de compañías, que debe ser “rigurosa y pormenorizada”. Así, en la gestora se fijan en empresas con balances sólidos y estables, “que no tengan que recurrir a préstamos para pagar esos dividendos” y que abonen una retribución que suponga un pequeño porcentaje con respecto al beneficio de la compañía, “para que el resto se reinvierta en la propia compañía para seguir creciendo”.