La sede de ACCIONA en Madrid, finalizada en 2025, no es un campus al uso. Es un campus de 10 hectáreas, compuesto por varias áreas que funcionan como un sistema conectado, pensado para reorganizar cómo se trabaja dentro de una gran corporación.
Desde el exterior, el conjunto ya deja clara su escala. Edificios bajos, horizontales, rodeados de naturaleza, que se integran en el entorno y evitan cualquier sensación de bloque compacto. No es una oficina que se impone, es un espacio que te invita a descubrirlo.

Un acceso que ordena el recorrido
El acceso se produce a través de lobbies amplios y despejados, donde el diseño actúa como sistema de orientación. El blanco domina el espacio, acompañado de hormigón estructural y madera, una combinación que se repite en todo el campus.
Los mostradores curvos, la iluminación homogénea y las grandes alturas generan una primera impresión clara: orden, limpieza y control del espacio. No hay elementos innecesarios. Todo responde a una lógica funcional.

Pasillos que conectan, no separan
Al avanzar, aparecen los pasillos largos y anchos, uno de los rasgos más reconocibles del proyecto. No son simples zonas de paso. Son ejes que estructuran el edificio.
La presencia constante de cristaleras y lucernarios permite que la luz natural atraviese todo el recorrido. Incluso en un día nublado, el interior mantiene una iluminación uniforme, clara y nada intrusiva. La sensación es constante: espacio abierto, sin presión visual.

Espacios de trabajo sin barreras
El recorrido desemboca en las zonas de trabajo, donde la escala se multiplica. Techos altos, cercanos a los cinco metros, estructuras vistas y una mínima presencia de pilares generan superficies prácticamente diáfanas.
Aquí se mezclan dos realidades. Por un lado, grandes áreas abiertas, que favorecen la colaboración y eliminan barreras físicas. Por otro, zonas más tradicionales, con mesas, ordenadores y puestos organizados, que responden a la operativa diaria.
El resultado es un equilibrio entre lo conocido y lo optimizado. Oficinas de toda la vida, pero llevadas a otra escala.

Espacios para parar dentro del ritmo
Entre los espacios de trabajo aparecen zonas de descanso, cafeterías y áreas de encuentro. Tienen su relevancia dentro de la estructura y están integrados en el recorrido.
Sofás, mesas compartidas y zonas abiertas permiten conversar, comer o cambiar de contexto sin salir del entorno laboral. En un campus de estas dimensiones, estos espacios son necesarios para mantener el equilibrio.

Donde se toman decisiones
Las salas de reuniones y conferencias introducen otro tipo de espacio. Algunas se configuran con filas de butacas, generando entornos que recuerdan a pequeños auditorios.
Aquí el diseño cambia ligeramente, pero mantiene la coherencia. Orden, visibilidad y foco. Son espacios pensados para tomar decisiones, presentar estrategias o alinear equipos dentro de una organización de gran escala.

Altura, estructura y continuidad visual
Las escaleras abiertas y los atrios verticales conectan las distintas plantas. No se esconden. Se convierten en parte del recorrido.
Las alturas constantes, la continuidad de materiales y la ausencia de obstáculos generan una sensación clara: el espacio fluye en todas las direcciones. No hay rupturas. Todo está conectado visual y físicamente.

La naturaleza como broche final
Fuera del edificio, el campus de la compañía se completa con zonas verdes, árboles y superficies ajardinadas que rodean todos los volúmenes.
La presencia de naturaleza reduce la densidad, mejora el ambiente y aporta una dimensión distinta a un espacio que, por escala, podría resultar abrumador.
