El encierro al que obligó la pandemia demostró que la acción del ser humano tiene efectos visibles sobre el medio ambiente. Apenas unos meses de reducción de la actividad y la naturaleza recuperó parte de su vitalidad.
Esos hechos vienen a exponer que el cambio climático se puede combatir. No obstante, ya es tarde para declaraciones de principios y se necesita acción, medidas que faciliten la transición hacia una economía verde menos lesiva con el medio ambiente. Desde el ámbito político hasta el económico existe un amplio abanico de opciones.
Por eso organizaciones como Banco Santander tienen en su hoja de ruta numerosos objetivos para contribuir a avanzar en la transición verde. Las finanzas tienen un papel relevante en la descarbonización de la economía. En parte, la acción climática tiene que ver con la iniciativa de las propias entidades para respaldar ciertas inversiones o productos, pero el compromiso climático también es una demanda social cada vez más extendida.
En el caso de Banco Santander, miembro fundador de la Net Zero Banking Alliance, su principal objetivo es alcanzar las cero emisiones netas para el año 2050, tanto para la propia actividad del grupo, que es neutro en carbono desde 2020, como para todas las emisiones de sus clientes derivadas de cualquiera de los servicios de financiación, asesoramiento o inversión que ofrece.
En el caso de Banco Santander, miembro fundador de la Net Zero Banking Alliance, su principal objetivo es alcanzar las cero emisiones netas para el año 2050, tanto para la propia actividad del grupo, que es neutro en carbono desde 2020, como para todas las emisiones de sus clientes derivadas de cualquiera de los servicios de financiación, asesoramiento o inversión que ofrece.