España es de los pocos países de la Unión Europea en los que todavía existe una tarifa regulada de último recurso sin hoja de ruta para su eliminación. Se da la circunstancia de que en España esta tarifa está además indexada al mercado spot horario, trasladando la volatilidad del mercado mayorista al consumidor final.
La indexación de esta tarifa regulada al mercado de la electricidad estaba orientada a ofrecer al consumidor final una señal real de precio con el objetivo de que pudiera modelar su consumo y, de este modo, realizarlo eficientemente, adaptándolo en función de los precios que tiene la electricidad en cada hora del día. Sin embargo, la realidad es que esta indexación del PVPC al precio del pool implica que se traslada directamente a los consumidores acogidos a esta tarifa toda la volatilidad que se produce en el mercado.
Siguiendo las directrices de la Unión Europea, la regulación sobre las tarifas eléctricas está siendo eliminada progresivamente por parte de los distintos Estados miembro, pero todavía quedan 15 países de la Unión Europea (incluyendo a Francia, Italia, Portugal o España) en donde siguen existiendo este tipo de tarifas reguladas accesibles para el consumidor doméstico minorista. De estos 15 países, 5 de ellos (Reino Unido, Italia, Lituania, Rumanía y Eslovaquia) ya han establecido una hoja de ruta para retirar sus actuales mecanismos de regulación, incluso algunos han establecido fechas límite para eliminar la intervención pública en los precios eléctricos, como es el caso de Italia, que lo hará a partir de enero de 2023.
La Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo establece que, en enero de 2025, los Estados miembro habrán de presentar a la Comisión informes sobre la necesidad y proporcionalidad de las medidas de intervención pública, así como los progresos realizados para lograr una competencia efectiva entre los suministradores y la transición a unos precios basados en el mercado.
El bono social eléctrico en España se articula como una medida ex-post de regulación en el mercado eléctrico por parte del Estado, es decir, es un descuento que se aplica sobre una tarifa de la electricidad previamente establecida. Si bien la Directiva UE 2019/944 avala el uso de este tipo de medidas regulatorias, sólo lo hace bajo condición de que sea de aplicación únicamente a consumidores vulnerables y que sean medidas de carácter temporal, contrarias a la actual concepción del bono social español como tal.