Dejar de exportar petróleo pone en riesgo la calificación de México. Esta es, en resumen, la advertencia que hicieron las agencias Moody’s y Fitch al nuevo Gobierno de México, que asumirá funciones el 1º de diciembre con Andrés Obrador a la cabeza.
Es que el propio nuevo presidente (el primer político de izquierdas que asume ese cargo en el segundo país más poblado de América Latina, después de Brasil) ha anticipado que se propone cesar en la exportación de crudo de la estatal Pemex (Petróleos Mexicanos).
«No se va a vender, en el mediano plazo, petróleo crudo al extranjero. Queremos procesar toda nuestra materia prima», dijo Obrador (el domingo 14), afirmando que sólo se extraerá lo necesario para el consumo interno. Con ello se propone impulsar la industria energética local.
Equilibrio de finanzas
Si esa entidad cesa de exportar «provocará un desequilibrio entre sus ingresos y sus obligaciones», puesto que los primeros están en pesos mientras que las segundas están en dólares, dijo Moody’s. Ello, agregó, presionará hacia abajo su nota de crédito soberano.