Gabriel Boric, 36 años, formado en Derecho, de izquierdas, aunque no comunista, es un líder emergente de los movimientos sociopolíticos que en 2019 pusieron a Chile en estado de emergencia y provocaron la renuncia masiva de ministros de Sebastián Piñera (derecha), entre otros efectos de lo que se conoció como “el gran estallido”.
Desde el 11 de marzo, es el presidente más joven de Sudamérica (milenial por su año de nacimiento) y tiene mandato hasta 2026 para conducir a la nación sudamericana de la que menos se esperaba una reacción como la que conmocionó a este país entre octubre de 2019 y marzo de 2020, inicio de la pandemia.
Inflación y pensiones
Boric, de orígenes croatas, llega a la primera magistratura con el compromiso de canalizar la revolución que ahora se institucionaliza con activistas en los principales cargos de Gobierno. El presente es un escenario menos agitado, pero complejo aún, con secuelas socioeconómicas de la pandemia y varias volatilidades.
El retroceso de la economía que solía ser la más ordenada y pujante de la región se combina ahora, además, con la ebullición cultural y política que trae la generación joven que ha tomado las riendas de la nación. Las generaciones precedentes, sectores pauperizados y movimientos identitarios están en primera línea aguardando respuestas.