Con la indefinición que hemos tenido en el mercado español, ya no solo ahora, sino también en los últimos meses, con todas las incertidumbres, y con la ponderación del sector financiero -que se ha visto afectado-, ¿considera que hay potencial en el mercado español y especialmente en los bancos?
Creo que las actuales valoraciones son un buen punto de entrada dentro del sector financiero, lo que ocurre es que llevamos todo el año repitiendo lo mismo: que es la aceleración de expectativas de subida de tipos por parte del mercado, lo cual ya se ha puesto en precio. Las valoraciones de los bancos ya se pusieron en precio en el 2017. Lo que ha ocurrido en 2018 es que ha habido un enero muy fuerte por las expectativas y luego se han ido reduciendo, lo que ha provocado un ajuste del sector en los mercados. Por eso, el sector presenta un punto de entrada interesante. Sin embargo, nosotros llevamos pensando un tiempo apostar por algo diferente dentro de la industria financiera. Es decir, bancos que se puedan mantener en su negocio orgánico de otras maneras. Por ejemplo, Caixabank tiene una mayor diversificación en sus áreas, tiene menor dependencia del margen de intereses y es una opción interesante. Banco Santander con la mejora de Brasil y todo el tema de Popular en España tiene un punto en el largo plazo que es atractivo. Y Unicaja también es un banco interesante desde el punto de vista de toda la reestructuración. Esas serían tres opciones interesantes.
Es decir, la apuesta sería más por bancos domésticos, con un negocio más centrado en territorio español…
Sí, pero también con ese punto de no dependencia de lo que es el margen de intereses, sino de capacidad de crecimiento. Sucede con Unicaja o con el negocio ampliamente diversificado que tiene Caixabank.
Además, con todos los cambios que hemos tenido en España, también con el cambio de gobierno, de cara al largo plazo ¿cree que puede pesar en el ánimo inversor o no hay ningún riesgo potencial en el plano político?