La realidad suele tener más de una cara. Y la crisis reputacional que afecta en los últimos días a Boeing, tras el segundo accidente de uno de sus aparatos modelo 737 MAX en menos de seis meses, lo viene a corroborar. Mientras el castigo acumulado en bolsa por el fabricante de aeronaves estadounidense está en torno a los 27.000 millones de dólares, el repunte de Airbus en el mercado le permite sumar unos 4.000 millones de euros de capitalización.
La firma europea está sacando partido de los males de su rival. Cada vez son más los países que han decidido dejar en tierra sus aparatos 737 MAX por seguridad, incluido EE.UU. Los modelos como el siniestrado el pasado domingo en Etiopía o el accidentado en Indonesia en el último mes de octubre no podrán volar hasta que se esclarezcan los detalles de lo ocurrido con el vuelo de Ethiopian Airlines. Y eso supone un golpe importante en la línea de flotación de Boeing. Se esperan cancelaciones de pedidos y la compañía tendrá que afrontar reclamaciones millonarias, como la que ya prepara la aerolínea noruega Norwegian. Todas las miradas, por tanto, se han vuelto sobre su gran competidor: sobre Airbus.
A favor y en contra
David Pomfret, jefe de Tesorería de EBN Banco, asegura que hay varios puntos que pueden jugar a favor de la compañía. El primero es que opera en un segmento de mercado de aviación comercial donde va a haber mucho crecimiento futuro. «Es un sector en auge y su libro de pedidos da una visibilidad espectacular para una empresa industrial», apunta. El segundo tiene que ver con que cuenta con un 50 por ciento de Bombardier que “adquirió muy barato y que le abre camino en el mercado de EE.UU donde había tenido ciertas barreras de entrada». Y el tercero es que “el 18 por ciento de las ventas de Airbus provienen de la pata de defensa y Europa tiene que aumentar su gasto en esta materia en los próximos 3 años”, asegura.
A partir de ahí, eso sí, hay algunos factores que pueden jugar en contra de Airbus, como que es difícil que aumente la producción dado que hay embudos con algunos proveedores. También subraya el hecho de que pueden regresar en cualquier momento a primer plano las acusaciones de posibles sobornos a intermediarios para lograr contratos, algo que le ha afectado en el pasado. Además, pone sobre la mesa el alto nivel de cotización que ya ha alcanzado la acción.