Alemania y Dinamarca impulsan la Isla Energética Bornholm

Alemania y Dinamarca formalizan el proyecto Bornholm, una infraestructura pionera que suministrará 3 gigavatios de energía verde en 2030.
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Los Gobiernos de Alemania y Dinamarca han ratificado su compromiso para desarrollar la Isla Energética Bornholm, una infraestructura clave para la producción de energía eólica marina. El acuerdo se ha formalizado en el marco de la tercera Cumbre del Mar del Norte, celebrada recientemente en la ciudad de Hamburgo.

El proyecto tiene como meta la generación de tres gigavatios de potencia eólica para el año 2030. Las instalaciones se ubicarán a unos quince kilómetros de la costa de la isla de Bornholm, en aguas del mar Báltico, convirtiéndose en una de las iniciativas energéticas más ambiciosas de la región.

Esta colaboración busca transformar el modelo de producción de energía en el norte de Europa, aprovechando el potencial de los vientos marinos. La iniciativa no solo incrementará la capacidad instalada, sino que funcionará como un nodo de interconexión para estabilizar el suministro eléctrico transfronterizo.

Conexiones eléctricas

La electricidad generada en este complejo se distribuirá mediante nuevas conexiones de red de alta capacidad hacia el territorio alemán y la península danesa.

Friedrich Merz, el canciller alemán, destacó que este tipo de proyectos son fundamentales para cumplir con los objetivos climáticos y hacer que la energía sea «más barata y segura».

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La integración de las redes permite a ambos países optimizar el excedente de producción y reducir la dependencia de fuentes fósiles externas. Según el mandatario germano, la Isla Energética es un ejemplo de cómo la cooperación tecnológica puede beneficiar a la economía de toda la Unión Europea.

La infraestructura técnica requerida para canalizar los tres gigavatios supone un reto de ingeniería sin precedentes en el Báltico. Este despliegue fortalecerá la soberanía energética de los socios europeos en un contexto de transición hacia sistemas de emisión cero.

Un modelo de inspiración europea

Mette Frederiksen, la primera ministra danesa, ha calificado la firma del acuerdo como una «señal poderosa» para el resto del continente. La mandataria subrayó que el suministro de energía verde beneficiará tanto a los ciudadanos como al tejido industrial de ambos países, reforzando los vínculos bilaterales.

El proyecto Bornholm aspira a ser el primero de su tipo, sirviendo como laboratorio para futuras islas energéticas en aguas internacionales. Esta fórmula permite centralizar la transformación de la energía captada en alta mar antes de ser enviada a tierra firme, optimizando los costes de transporte eléctrico.

Con este paso, Alemania y Dinamarca se posicionan a la vanguardia de la revolución verde europea. La culminación de este proyecto en 2030 marcará un antes y un después en la configuración del mercado energético común y en la lucha contra el cambio climático.

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