La movilidad eléctrica está ganando importancia para las empresas automovilísticas alemanas a un ritmo elevado. Y otra vez el país tiene suerte. Con una industria casi en quiebra, llegó un americano para acelerar todo el conocimiento de excelencia de los alemanes en ingeniería. Volkswagen, con sede en Wolfsburg, quiere lanzar al mercado casi 70 nuevos modelos eléctricos en los próximos diez años, también para hacer olvidar lo que pasó con los motores diésel. Esta producción requiere grandes inversiones en baterías. Solo en Europa, el grupo necesitará capacidades de más de 150 GWh por año a partir de 2025.
Aunque a algunos les parezca que Alemania ha hecho un pacto con el diablo en persona encarnado por Elon Musk, la colaboración con americanos y asiáticos podría ser el primer gran proyecto internacional de una industria sostenible. A los BMW & Co. les ha costado mucho ponerse el traje verde y salir del armario. Tenían muchos diseños y proyectos innovadores en los cajones pero no los mostraron porque el vínculo con el ámbito de la energía fósil parecía más atractivo. Un coche de combustibles fósiles necesita más componentes, más reparaciones, supone más negocio, o al menos eso parecía.
Una industria más internacional pero “made in Germany”
Poco a poco el gran negocio alemán de los coches se convierte en una industria más ligera e internacional pero, gracias a Musk, todavía made in Germany. Mientras los políticos hablan de guerras comerciales y las inician, la industria global va en otra dirección y se dirige hacia donde hay infraestructura y mercado. Según un estudio del Instituto Fraunhofer, casi la mitad de la capacidad de producción de 300 a 400 GWh en Europa podría estar en Alemania en 2025.
En esta lucha por la movilidad del futuro ganan importancia toda la materia prima necesaria para componer una pila. Dos tercios de los depósitos mundiales de litio se concentran en Chile, Bolivia y Argentina, lo que supone una gran oportunidad para estos países para instalar también parte de la industria de baterías en su territorio. También Australia es un importante proveedor de esta materia prima. Todos estos países ya han reaccionado al aumento de la demanda y han establecido grandes instalaciones de producción. Mientras tanto, Bosch ha anunciado que tiene la intención de comenzar la producción en serie de sistemas de celdas de combustible en el sur de Alemania. Las celdas de combustible pueden ser un posible componente para la generación de energía sostenible en el futuro que se puede utilizar para un suministro de energía descentralizado en red para ciudades, fábricas o parques de carga para vehículos eléctricos.