"Si no estuviera Grecia, todos los ojos de los inversores estarían puestos en China. Europa está muy expuesta, especialmente ciertos segmentos completamente expuestos al país como el sector del lujo, algo que resulta muy preocupante". Con estas palabras evidencia Filipe Bergaña, gestor de W4i, la urgente necesidad de que los inversores miren más allá de Atenas para planificar sus inversiones a largo plazo.
Desde la firma consideran que el mercado debe alejarse del ruido político en Atenas y empezar a preocuparse por el gigante asiático. Un mercado que en las últimas semanas ha dado fuertes señales de burbuja, tras una subida meteórica que no se corresponde con las expectativas macroeconómicas para el país.
El pasado viernes, la Bolsa china cayó cerca de un 7%, extendiéndose las pérdidas a la sesión del lunes. En las últimas semanas se ha dejado más de un 17%. Y las autoridades políticas y monetarias han comenzado a tomar medidas con retraso, según se van conociendo datos sobre la evolución económica. Tal y como recuerda José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, "el Banco Central de china recortó en paralelo los tipos de interés y el coeficiente de reservas de forma selectiva, la primera vez que ocurre desde el inicio de la crisis".
"Además, se habla de la posibilidad de permitir a los fondos de pensiones para invertir en Bolsa, de la reducción de impuestos para las ganancias de capital en Bolsa y hasta suspender nuevas colocaciones. Todo lo que sea preciso para estabilizar el mercado", indica el experto.
Los expertos advierten del peligro para los inversores de la desaceleración del crecimiento económico en el país. Y algunas voces ponen incluso en duda que se pueda alcanzar el objetivo de crecimiento del 7% este año. Según indican desde Citi, hay un factor que pesa por encima del resto: la deuda. "Se estima que la deuda total de China es equivalente a 2,85 veces el producto. Lo más inquietante no es el nivel, sino la velocidad a la que se ha alcanzado".