Las sombras de Nike
La reputación de Nike ha sido puesta en tela de juicio durante años. Ha sido acusada en numerosas ocasiones de priorizar únicamente su resultado financiero contratando incluso a niños en distintos países asiáticos donde se encuentran la mayoría de sus fábricas. De hecho en el año 1996 la revista ‘Life’ publicaba la foto de un niño cosiendo un balón de fútbol de la firma Nike. A partir de aquí comenzaba el caso más sonado que ha empañado la imagen de una de las marcas más famosas a nivel mundial.
En el año 2003 conocíamos que Nike tenía que pagar 1,5 millones de dólares a la ‘Fair Labor Association’, un grupo sin ánimo de lucro fundado en 1999 para supervisar que las empresas cumplan un código de conducta y para asegurarse de que los productos no se fabrican en condiciones laborales de explotación. El ‘caso Kasky’, que así se llamó debido a que la denuncia la interpuso un consumidor llamado Mark Kasky, sostenía que Nike violó las leyes californianas de falsa publicidad y práctica comercial desleal ya que "no garantizaba a los trabajadores un salario para vivir, atención a la salud o que las condiciones de trabajo no cumplían con las leyes locales". (Según una ley de protección al consumidor de California, cualquiera puede demandar judicialmente a una empresa por falsa propaganda).
El juicio se iniciaba en 1998, pero las acusaciones contra la multinacional Nike se habían sucedido a lo largo de la década de los 90 cuando distintas organizaciones que luchan por los derechos humanos y de los trabajadores criticaron a la multinacional norteamericana por las condiciones laborales de sus empleados en China, Vietnam, Indonesia o Tailandia, donde Nike fabrica la mayor parte de su ropa y calzado deportivo. (De hecho tan sólo un 4% de su producción se hace en Estados Unidos).
Entre otras acusaciones se encontraban la falta de seguridad en las fábricas donde los empleados estaban expuestos a productos químicos perjudiciales, el uso de mano de obra infantil, las largas jornadas laborales con salarios irrisorios, muy por debajo del mínimo del país, y hasta denunciaban los abusos verbales, físicos y sexuales que recibían los trabajadores.