La alianza con Cerebras marca un giro en la estrategia de OpenAI (Sam Altman)

Sam Altman firma un acuerdo multianual con Cerebras para asegurar capacidad de cómputo a gran escala.
Sam Altman, CEO de OpenAI Sam Altman, CEO de OpenAI
Sam Altman, CEO de OpenAI :: The Officer

OpenAI ha dado un paso relevante en su estrategia de infraestructura al cerrar un acuerdo multianual de miles de millones de dólares con Cerebras, uno de los actores más singulares del mercado de chips para inteligencia artificial.

El objetivo es claro: asegurar capacidad de computación a gran escala para sostener el crecimiento de sus modelos y servicios.

El pacto contempla el acceso progresivo a hasta 750 megavatios de potencia de cálculo en los próximos tres años, una cifra que sitúa la operación entre las mayores apuestas privadas en infraestructura de IA conocidas hasta ahora. El despliegue se realizará por fases y se extenderá, al menos, hasta 2028.

No dependencia

La operación se enmarca en un contexto de escasez estructural de capacidad computacional. Entrenar y operar modelos avanzados exige cantidades masivas de energía, chips especializados y centros de datos. OpenAI busca así reducir riesgos operativos y no depender en exclusiva de un único proveedor.

Cerebras aporta una propuesta diferencial. Sus procesadores de arquitectura wafer-scale integran memoria y computación en un solo chip de gran tamaño, lo que permite acelerar tareas de inferencia y reducir latencias frente a arquitecturas tradicionales basadas en clusters de GPU.

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Más allá del entrenamiento

El acuerdo pone el foco especialmente en la fase de inferencia, es decir, cuando los modelos ya entrenados generan respuestas en tiempo real. Es aquí donde se concentran hoy los mayores costes operativos y donde la eficiencia se ha convertido en una ventaja competitiva clave.

Para OpenAI, mejorar este punto significa servicios más rápidos, estables y escalables, algo crítico en un momento en el que sus herramientas se integran de forma creciente en productos empresariales y plataformas de terceros.

Un mensaje al mercado de chips

La alianza no pasa desapercibida para la industria. Aunque no supone una ruptura con los grandes fabricantes de GPU, sí envía una señal clara: el ecosistema de la IA empieza a diversificar su base tecnológica. La dependencia de unos pocos proveedores se percibe cada vez más como un riesgo estratégico.

Para Cerebras, el acuerdo representa una validación industrial de su modelo y la consolida como proveedor de infraestructura a gran escala, más allá de su tradicional posicionamiento como alternativa experimental.

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