Los meses de julio y agosto, aparentemente pacíficos en cuanto a su saldo conjunto económico y bursátil, no han carecido de episodios inquietantes:
En el plano geopolítico, la sucesión de treguas rotas en Gaza, el avance bélico del integrismo islámico en Iraq y Siria, y sobre todo el nuevo y potencialmente peligroso conflicto en Ucrania han dejado notar su influencia en el comportamiento diario de los mercados, aunque siempre manteniéndose un llamativo diferencial negativo en el comportamiento de la bolsa europea frente a la americana (en los peores momentos la bolsa norteamericana retrocedía poco más de un 2% desde máximos, la europea más de un 10%).
En el plano económico la intervención del Banco Espirito Santo y el pulso de Argentina con los tenedores de bonos, siendo dos cuestiones relativamente menores (la primera por la cuantía económica involucrada la segunda otro por el conocido historial del país), no ayudaban. Y los datos de PIB del segundo trimestre, con saldo negativo en Alemania, Italia, Brasil y Japón, aunque en algún caso atribuible a motivos coyunturales (adelanto de la inversión en construcción al primer trimestre en Alemania, subida de los impuestos al consumo en Japón), sembraban cuando menos desconcierto.
En cuanto a los mercados financieros, los nuevos mínimos históricos marcados por los tipos de interés con el bono 10 años holgadamente por debajo del 1% en Alemania y del 2,5% en EEUU, parecen extrapolar un escenario de bajo crecimiento, baja inflación, alta liquidez y predisposición de los bancos centrales a mantenerla. También, muy probablemente, reflejan una cierta anomalía (si los contrastamos con las perspectivas de crecimiento existentes), que se convierte en oportunidad de financiarse a un coste extraordinariamente bajo. Y candidatos no faltan: el Tesoro español ha realizado en septiembre su primera emisión de deuda a 50 años a un coste del 4% (muy por debajo del coste al que hace dos años se financiaba a dos años); el resto de emisiones recientes se han realizado también a un coste nunca visto: 3,59% a 30 años, 2,27% a 10 años (ambas 4 sept.), 0,034% letras a tres meses y 0,115% a 9 meses (en agosto). Cement Roadstone Holdings (gran compañía irlandesa en sector no especialmente defensivo) se financiaba en julio a 7 años al 1,75%, la española Dia emitía el 10 de julio a 5 años al 1,6%, Unibail Rodamco (líder holandés y europeo en gestión patrimonial de centros comerciales) emitía en junio deuda a 12 años a un tipo fijo del 2,5%. En el mercado secundario corre paralelo el recorte de tipos así como de diferenciales. Por ejemplo, la deuda emitida por las grandes compañías del IBEX en plazos que rondan los 5 años cotiza a entre 0,9% y 2 1,3%, con un diferencial frente a las obligaciones del Estado a 5 años que no supera los 40 pb.
De cara al otoño el escenario de crecimiento mundial se mantiene en cifras de en torno al 3% aunque parece haberse polarizado, con dinamismo recuperado en EEUU y China y freno del avance en la Eurozona y en algunos emergentes como Brasil. Reino Unido será previsiblemente el país desarrollado que más crezca este año (3% previsto), EE.UU. mantendrá tasas próximas al 2% y China podría alcanzar su objetivo oficial de crecimiento del 7,5%. El área euro podría quedar algo rezagada frente al modesto objetivo previo del 1%, que será la media de una Alemania por encima del 1,5%, España cercana a esa cifra, y Francia e Italia mostrando atonía.