Impulsado por programas de financiación gubernamental en todo el mundo, se prevé que el hidrógeno desempeñe un papel destacado en la transición energética hacia una economía con bajas emisiones de carbono. Como alternativa a los combustibles fósiles como el petróleo y el carbón, las soluciones de hidrógeno pueden ser clave para abordar el cambio climático en el futuro, ayudando a muchas industrias a reducir sus emisiones de carbono. Aunque la tecnología del hidrógeno se utiliza desde hace décadas, los megaproyectos que se están planificando en la actualidad requieren un aumento de la gestión de riesgos. Un nuevo boletín de Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS) destaca algunas de las oportunidades y retos de la emergente industria del hidrógeno, subrayando que los riesgos potenciales en torno a la producción, el almacenamiento y el transporte del hidrógeno – sobre todo el fuego y la explosión, pero también los fallos técnicos y la interrupción del negocio – deben gestionarse de forma proactiva.
«El hidrógeno (producido a partir de energías bajas en carbono o incluso renovables) tiene una importancia creciente para la sustitución de los combustibles fósiles en los ámbitos de la energía, el abastecimiento, la movilidad y la industria», afirma Chris van Gend, Director Global de Energía y Construcción de AGCS. «Tiene el potencial de pasar de ser una fuente de energía de nicho a convertirse en un gran negocio, con países que han comprometido miles de millones para ampliar su infraestructura y con proyectos que se están introduciendo en todo el mundo». A pesar de estos éxitos, hay retos que superar para que el hidrógeno se convierta en una parte importante de la transición energética, como el coste de producción, la complejidad de la cadena de suministro y la necesidad de nuevas normas de seguridad.»
Con el respaldo de los gobiernos: Más de 30 países han elaborado hojas de ruta del hidrógeno
El cambio global hacia la descarbonización ha provocado un fuerte impulso en la industria del hidrógeno. El hidrógeno ofrece varias opciones para la transición hacia una economía baja en carbono: como portador de energía y medio de almacenamiento para su reconversión en electricidad, como combustible para todos los medios de transporte y movilidad y como potencial sustituto de los hidrocarburos fósiles en industrias como la producción de acero o la petroquímica.
En todo el mundo existe un fuerte compromiso gubernamental con las iniciativas de hidrógeno, respaldado por el apoyo financiero y la regulación: A principios de 2021, más de 30 países han elaborado hojas de ruta para el hidrógeno y los gobiernos de todo el mundo han comprometido más de 70.000 millones de dólares en financiación pública, según McKinsey. Hay más de 200 proyectos de producción a gran escala en marcha. En España, el febrero último, una compañía de energía ha presentado al Ministerio de Transición Ecológica su interés por desarrollar hasta 23 proyectos de hidrógeno renovable en las distintas fases de la cadena de valor de este combustible. Uno de los anuncios más significativos ha sido la «estrategia del hidrógeno para una Europa climáticamente neutra» de la Comisión Europea, publicada en julio de 2020, que incluye un ambicioso objetivo de 40 gigavatios (GW) de capacidad europea de electrolizadores para producir hidrógeno «verde» en 2030.
Evaluación del entorno de riesgo
Muchas de las tecnologías utilizadas para la generación de hidrógeno o energía a partir del hidrógeno son bien conocidas en principio. Los consultores de riesgos de AGCS tienen una gran experiencia en la gestión de proyectos de hidrógeno en diferentes ámbitos. «Hoy en día, la gran mayoría del hidrógeno se produce y se utiliza in situ en la industria. La novedad es que el tipo y la escala de su adaptación están cambiando fundamentalmente, con el rápido crecimiento previsto de las industrias en el futuro. Vemos el advenimiento de proyectos a escala gigantesca en muchos países, con la entrada en el mercado de varios actores nuevos y el redimensionamiento de los ya establecidos, y la gestión de riesgos tiene que seguir el ritmo», dice Thomas Gellermann, consultor de riesgos de AGCS y experto del Centro de Tecnología de Allianz. Desde el punto de vista tecnológico, el boletín de la AGCS destaca los siguientes riesgos operativos: