Carlos Ohde es un ingeniero mecánico que actúa simultáneamente en la investigación científica, el suministro de soluciones a sectores que impulsan la Cuarta Revolución Industrial y la divulgación de la Economía Circular en Brasil. Director de innovación de Flex (diseño y fabricación de productos inteligentes para un mundo conectado), actúa también en FIT (instituto de investigaciones) y Sinctronics (soluciones para la industria electrónica), empresas que cuentan con más de 10.000 profesionales dedicados a consolidar el cambio de paradigma que implica este concepto.
¿Cuál es el estado actual de la economía circular en el sector tecnología en Brasil?
Brasil es un mercado de consumo muy fuerte de tecnología y la logística reversa aquí es más accesible que en Europa. De São Paulo a Sorocaba (polo industrial, sede de las empresas citadas) hay 100 kilómetros, mientras que de cualquier país europeo a China, origen de la mayor parte de la tecnología que llega allí, la distancia es de miles de kilómetros. De esta manera, utilizar el residuo para alimentar la cadena productiva es una ventaja aquí.
¿Cuál es el reto principal al adoptar este paradigma?
Los desafíos son técnicos, burocráticos y culturales. Entre los primeros, la cadena de reciclaje aún no es muy eficiente pues faltan máquinas y equipamientos adecuados. Entre los segundos, documentación y tributos, pues todos están acostumbrados a documentar el envío del producto al consumidor pero no lo contrario, cuando se practica la logística reversa. Y culturales porque rige la idea de que se debe poseer el producto, no disfrutar de su uso. De a poco, estamos cambiando.