Ana Botín, presidenta de Banco Santander, ha defendido la necesidad de incorporar la inteligencia artificial como eje de transformación cultural tanto en las empresas como en el sistema educativo. La directiva realizó estas declaraciones durante la presentación del Informe CYD 2025, celebrada en Madrid.
Durante el acto, Ana Botín, la presidenta de Banco Santander y de la Fundación CYD, participó en una conversación con Mariano Sigman, físico y neurocientífico, moderada por el periodista Rubén Amón. El diálogo giró en torno al papel que deben desempeñar las universidades ante los cambios tecnológicos y sociales.
La directiva subrayó el papel estratégico de la educación superior en un contexto de transformación acelerada. «La educación no es todo pero lo es casi todo. Es la herramienta más poderosa para transformar a las personas», afirmó, al tiempo que defendió que la universidad debe seguir siendo un espacio para generar conocimiento y pensamiento crítico.
La IA como cambio cultural
Durante la conversación, Ana Botín señaló que la inteligencia artificial supone una oportunidad para aumentar la productividad y la competitividad de las empresas. La presidenta del banco destacó que el verdadero desafío no es tecnológico, sino cultural.
«La adopción de la IA es una cuestión de cambio cultural, que es lo más difícil. Las empresas debemos ser capaces de transformar nuestra forma de trabajar», explicó.
En su intervención, la directiva también vinculó el aprendizaje con la transformación empresarial. «Si cambiamos la forma en que aprendemos, cambiaremos la forma en que trabajamos», afirmó, subrayando que el impacto de ese cambio puede trasladarse directamente al crecimiento económico.
Universidades ante un punto de inflexión
Por su parte, Mariano Sigman, físico y neurocientífico, señaló que la irrupción de la inteligencia artificial está transformando las bases del sistema educativo. Según explicó, el modelo tradicional de transmisión de conocimiento se encuentra en revisión.
«La educación se basa en un conocimiento que tú no tienes y ese conocimiento habilita otro conjunto de conocimientos que son la IA. En el contexto actual, esa relación implícita se pone en jaque», señaló.
El investigador añadió que el debate no afecta únicamente a la universidad, sino a todo el sistema educativo, que debe replantearse qué enseñar y qué aprender en un entorno marcado por la tecnología.
Más financiación y colaboración
Durante el acto también se presentaron las principales conclusiones del Informe CYD 2025, que analiza la evolución del sistema universitario español en ámbitos como financiación, gobernanza, talento, empleabilidad e internacionalización.
El informe señala que el gasto público universitario alcanzó el 0,75% del PIB en 2022, todavía por debajo del objetivo del 1% fijado por la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) para 2030.
El estudio también apunta a la necesidad de reforzar la colaboración entre universidad y empresa, así como mejorar la gobernanza del sistema universitario y su capacidad de transferencia de conocimiento.
El futuro sigue en las aulas
En el cierre del acto, los participantes coincidieron en que el impacto de la inteligencia artificial obligará a repensar el papel de la universidad en la formación del talento.
Para Mariano Sigman, el reto no consiste en anticipar cuál será la profesión del futuro, sino en desarrollar capacidades que permitan adaptarse a un entorno cambiante.
En ese contexto, las universidades siguen siendo un espacio clave para preparar a las nuevas generaciones, en un momento en el que la tecnología redefine la relación entre conocimiento, trabajo y sociedad.
