Mi amigo Carlos Díaz me dijo una vez que el mejor modelo de Inteligencia es la gestión de un matrimonio. Seleccionamos a la persona según nuestros gustos y necesidades, es decir, nos enamoramos; nos acercamos viendo sus intereses y necesidades para seducirla; nos hacemos su novio gastando recursos y tiempo para lograr su mano; y definitivamente, nos casamos para toda la vida (esperamos), madurando conjuntamente y compartiendo intereses, objetivos…
Seleccionar, ver intereses, emplear recursos, tiempo, compromiso, maduración,… Son conceptos perfectamente aplicables a las necesidadesdeuna organización que necesita encontrar un partner o que desea tener un socio nuevo.
La Inteligencia nos ayuda en estas tareas, pero sin embargo en España para la selección de proveedores o socios no se suele usar mucho. Y si se hace, procuramos sistemáticamente ocultarlo como si fuera vergonzoso usar las herramientas de Inteligencia para este fin.
Todo lo contrario debería ser. No debemos despreciar el sentimiento, o las recomendaciones personales, pero no debemos dejarnos llevar por impulsos irracionales en la selección de un futuro socio o compañero de camino, cuando tenemos la responsabilidad de una empresa, una inversión económica fuerte o una incorporación a un proyecto en el que la cadena de valor se puede ver comprometida. Sea un fondo de inversión, sea una UTE, sea la apertura de un mercado, o una alianza para ir a una licitación.
Durante mucho tiempo hemos confiado en compañeros de juegos de pista, de cenas o "referencistas" en los negocios. De aquellos modelos tenemos pruebas y consecuencias en el sistema de hacer negocios de los 80. Aún persiste, pero no es un modelo alineado con el nuevo mundo. Siempre habrá referencias personales, dado que el capital humano es el que toma las decisiones, y es el directivo el que siempre termina condicionando un modelo de empresa; pero aceptarlo no implica no analizarlo.