Indra ha nombrado a Ángel Simón nuevo presidente no ejecutivo en sustitución de Ángel Escribano, tras la dimisión de este último en un contexto de tensiones internas y dudas sobre la gobernanza. El relevo se produce con el respaldo de la SEPI, principal accionista del grupo con el 28% del capital.
El movimiento redefine la cúpula de la compañía y establece una estructura de separación de funciones. Simón asume un rol institucional y de supervisión, mientras que José Vicente de los Mozos mantiene el control ejecutivo como consejero delegado.
La decisión busca estabilizar la dirección de una empresa clave en el sector tecnológico y de defensa, tras semanas de incertidumbre en torno a su estrategia y gobierno corporativo.
Volatilidad en bolsa tras el relevo
El cambio en la presidencia se reflejó de inmediato en el mercado. Las acciones de Indra cayeron un 3,53% al inicio de la sesión del jueves 2 de abril tras conocerse la dimisión de Escribano.
Sin embargo, el valor cerró con una subida del 1,27% hasta los 49,34 euros, tras el nombramiento de Simón. El volumen alcanzó los 1,66 millones de títulos, en una sesión marcada por la volatilidad.
Este comportamiento bursátil refleja la reacción del mercado a un relevo que se interpreta como un intento de reordenar la gobernanza.

El conflicto con EM&E
La salida de Escribano se produce tras el fracaso de la operación con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), empresa vinculada a su entorno familiar y accionista con un 14,3% de Indra.
La posible fusión generó dudas por un potencial conflicto de intereses, al participar el propio presidente en una operación con una compañía de la que era propietario. La retirada de EM&E el 19 de marzo no logró frenar el deterioro de la confianza.
En su carta de dimisión, Escribano reconoció que su continuidad podía «comprometer los objetivos» de la empresa y afectar a su estabilidad.
Perfil institucional para reforzar el control
Simón aporta experiencia en grandes corporaciones y entornos regulados, con trayectoria en Criteria Caixa, Agbar, Veolia y Suez. Su perfil contrasta con el de su predecesor y responde a la necesidad de reforzar la interlocución institucional.
El nuevo esquema de gobierno establece una bicefalia clara, con una presidencia no ejecutiva centrada en supervisión y un consejero delegado con funciones operativas.
Este modelo busca transmitir estabilidad al mercado y mejorar la percepción de control interno tras la crisis reciente.

Indra ante el ciclo de defensa
La crisis llega en un momento de alta demanda en el sector de defensa, impulsado por el contexto geopolítico y el aumento del gasto militar en Europa.
Indra cuenta con posiciones en áreas como radares, simuladores y sistemas de mando y control, lo que la sitúa en una posición relevante para capturar oportunidades.
Sin embargo, la inestabilidad interna ha coincidido con el avance de competidores europeos como Thales o Leonardo, que han reforzado su posicionamiento.
