2020 celebrará unas nuevas elecciones presidenciales en el mes de noviembre y ya son muchos los que se preguntan como influye este acontecimiento en Wall Street. Si se toman las estadísticas de los últimos años electorales, se encuentra que desde 1941 solo en dos ocasiones ha caído la bolsa en año electoral. Fue en 1997 con Clinton y en 2008 cuando ganó Barack Obama. En esos dos años el S&P 500 corrigió un 9,03% y un 36,55%, respectivamente. 2008, con George Bush en la Casa Blanca, fue un año especialmente malo debido a la quiebra de Lehman Brothers y a la oleada de rescates bancarios.
Al margen de esos dos años, el S&P 500 se ha comportado bien en año electoral. De hecho, la media histórica desde 1833 indica que el selectivo sube un 9,86% durante el año en el que se elige o reelige a un presidente de los Estados Unidos. Una cifra que podría repetirse este año teniendo en cuenta que en 2019 los tres principales índices americanos subieron por encima del 24%. Curiosamente, la estadística también demuestra que el tercer año de legislatura es el mejor en términos bursátiles para los presidentes americanos con una revalorización del S&P 500 del 11,48%. En el caso de Donald Trump, la estadística está cumpliéndose.
El peor año para la bolsa es el siguiente a las elecciones presidenciales, en este caso sería 2021. Desde 1969, el S&P 500 ha caído cinco años y ha subido ocho años post electorales. En el caso de Donald Trump, la bolsa subió un 21% en 2017, cayó un 4,23% en 2018 y subió un 28% en 2019. En el caso de los dos últimos años electorales, que fueron 2012 y 2016, el selectivo estadounidense avanzó un 15,9% y 11,8% respectivamente.
A Trump le interesa llegar con crecimiento