Tras la época más dura de Covid, donde el absentismo laboral y la siniestralidad se habían mantenido a raya, 2022 repunta con fuerza en dos de los principales problemas que acechan a las empresas españolas. Así lo presentaba Adecco Group Institute en su undécimo informe La empresa saludable y la gestión del absentismo, estudio en el que se han recogido múltiples ópticas del ámbito público y privado de nuestro país, para tratar la salud laboral.
Las cifras aportadas resultan escandalosas en relación a la ausencia deliberada en el puesto de trabajo o los accidentes laborales, especialmente teniendo en cuenta que, en España, el 99,8% de empresas, según datos del INE, son pymes. Una situación que supone un alto coste, económico y humano, para aquellos negocios cuya plantilla no es extensa.
Un problema que preocupa seriamente a la totalidad empresarial y del que no se trata solo de paliarlo, sino de profundizar en la calidad del trabajo desempeñado, más allá de si es fijo o indefinido. Se debe apostar por una línea estratégica donde se apueste por el trabajador, por su salud mental y de cómo su bienestar laboral afecta en la calidad del trabajo.
En palabras del director de la compañía, Javier Blasco: “Las elevadas tasas de prevalencia por trastornos mentales (286,7 casos por cada 1.000 habitantes), y la reciente Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud Período 2022-2026 no recoge en ninguna de las 10 líneas estratégicas planes sobre los lugares de trabajo, por lo que esos mimbres no nos servirán de mucho para recorrer el camino que tenemos por delante en materia de promoción de la salud y envejecimiento activo. No obstante, la misma estrategia reconoce que el trabajo de calidad puede fomentar y proteger la salud, y que el bienestar mental de los trabajadores tiene efectos positivos en los resultados de la organización, así como en la salud, la realización profesional y la calidad de vida del trabajador”.
El absentismo laboral, la principal herida en la salud de la empresa
Solo en 2021, según datos oficiales entre horas pactadas y horas no trabajadas, se estima que se perdieron 1.071 millones de horas a causa del absentismo laboral procedente de incapacidad temporal u otras razones, lo equivalente a 937.900 personas que no acudieron a sus puestos de trabajo durante ese año. Ello se traduce en 37.000 millones de euros que afectaron directamente al PIB, un 3,1% del coste bruto de la economía española.