En este "ámbito" se mueven los conocidos como inversores "contrarian", quienes, por ejemplo, ven un "mal augurio" cuando se producen picos en el sentimiento alcista, pues consideran que el optimismo generalizado pueden llevar a valoraciones injustificadas que deriven en desplomes cuando no se alcanzan las expectativas.
O que consideran que el pesimismo respecto a un valor y/o compañía puede llevarla a precios tan bajos que exageren los riesgos y subestimen sus perspectivas de recuperación. Así, identifican estas acciones, que no gozan del favor de la "masa", las compran y luego pueden venderlas cuando esta situación se revierte obteniendo buenas ganancias.
Así, una estrategia "contrarian" sencilla muy conocida es la que apuesta por los "Dogs of the Dow" o, literalmente, "los perros del Dow (Jones)", esto es, adquirir los valores menos apreciados por el inversor, porque están experimentando un mal momento en sus negocios o se encuentran en el suelo de su ciclo económico, y venderlos cuando vuelven a "gustar" a mercado.
En este sentido, cabe destacar que la suya no es siempre una visión negativa, sino simplemente "contraria". Jim Rogers, Marc Faber o David Dreman, quien de hecho escribe la columna "Contrarian" en la prestigiosa revista Forbes, son algunos de los inversores "contrarian" más notables.
¿Cuáles son ahora, por tanto, las apuestas más a contracorriente del mercado? Según, el equipo de investigación global de Bank of America Merill Lynch, "no hay nada más ‘contrarian’ que posicionarse largos en el rublo ruso y cortos en el franco suizo".