«Hoy América comienza a ser rica de nuevo». Con estas palabras, Donald Trump ha dado comienzo a la ceremonia en la que ha anunciado las nuevas tasas arancelarias que, como prometió, alcanzan a todo el mundo.
Partiendo de una base universal del 10%, los aranceles irán escalando dependiendo del país y del déficit comercial estimado desde la Casa Blanca: los más afectados, la UE con un 20% y China, con un 34% que se suma al actual 20.
El nuevo gravamen busca promover un crecimiento económico que, según el mandatario, será «más rápido de lo que se cree». Durante su discurso, Trump ha enfatizado la relevancia de estos aranceles, describiéndolos como «aranceles amables» que prometen «un crecimiento nunca visto».
Trump ha asegurado que en ese mismo momento comenzaba el «Día de la Liberación» para Estados Unidos. El presidente ha explicado que, aunque los aranceles no son completamente recíprocos, son «recíprocos amables». Además, instó a los países que deseen evitar estos nuevos gravámenes a producir directamente en Estados Unidos, lo que eliminaría la necesidad de abonar estos impuestos adicionales.
Japón tendrá que lidiar con un arancel del 24%, mientras que Taiwán se verá gravado con un 32%. Otros grandes exportadores, como India y Corea del Sur, también recibirán su parte, con incrementos del 26% y 25%, respectivamente. Trump no se cortó al afirmar que, aunque se tiene la percepción de que la Unión Europea es amigable, en realidad «nos estafan. Es muy triste verlo. Es tan patético; 39 % (nos gravan), les vamos a cobrar el 20%».
