Comenzar noviembre con las fronteras abiertas para reactivar la economía. Este es el propósito de la prueba piloto que, desde el primer día de este mes, realiza Argentina al autorizar el ingreso de turistas de países limítrofes que lleguen a la ciudad de Buenos Aires por avión o barco.
“Es otro gran paso para la reactivación del sector”, dijo el ministro de Turismo, Matías Lammens, al anunciar la medida con la que el Gobierno espera recibir a unos 50.000 brasileños en los dos meses finales del año, “un ingreso importante” para la economía.
Requisitos y riesgos
Además de Brasil, las autoridades buscan atraer también a turistas de Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, quienes deberán presentar un test negativo de Covid-19, un seguro médico y una declaración jurada para ingresar por el aeropuerto de Ezeiza y el puerto de Buenos Aires, los únicos accesos habilitados para tal fin.
“No existe ningún riesgo”, dijo el ministro, al comentar que Argentina tiene circulación comunitaria de coronavirus pero que ello no impide el ingreso de visitantes de otros países, “donde la circulación es menor”. El turismo responde por cerca de un 10% del PIB local.