“No va a haber devaluación, va a continuar la depreciación” repite hace días el ministro de Hacienda de Argentina, Martín Guzmán, para referirse al aumento de precio que viene presentando el dólar frente al peso.
Ese proceso busca “ir reduciendo la inflación”, sostenía Guzmán la semana pasada mientras el valor oficial de la moneda norteamericana quedaba 130% por debajo de los tipos paralelos (mercado informal) y las reservas del Banco Central caían en picado.
Recesión y devaluación
El ministro encabeza una cruzada oficial contra la percepción negativa de la economía. Sus afirmaciones tienen como propósito “calmar a los mercados” en un momento en que los efectos económicos de la pandemia comienzan a sumarse a la crisis preexistente.
Para explicar esa inquietud que aqueja a la población en general y a inversores locales, el expresidente Mauricio Macri dijo: “todo pasa por la confianza y la crediblidad”. El presidente Alberto Fernández, en tanto, dijo que mantendrá la política cambiaria.
Argentina está en su tercer año de recesión y las expectativas de depreciación han provocado turbulencias financieras. Las autoridades reiteran que “la economía real está mostrando signos de recuperación” y que la estabilidad cambiaria requiere de un proceso de largo plazo.