Como parte de su programa de financiamiento, Argentina anunció el viernes que lanzará un bono soberano por hasta 1.000 millones de dólares, pagaderos en pesos y vinculado a la evolución del tipo de cambio. La emisión, fechada para el 23 de octubre, será de un monto mínimo de 500 millones, a dos años y con un cupón de 1,75%, informó Hacienda.
El anuncio fue realizado en plena polémica del Gobierno con la prensa local a raíz de un artículo sobre supuestas declaraciones del titular del Banco Central a inversores de Wall Street. De acuerdo con la publicación, Alejandro Vanoli, que asumió la titularidad monetaria a inicios de octubre, dijo que acatará la orden del juez norteamericano Thomas Griesa de pagarle al fondo NML Elliot.
El diario Clarín, medio al que la administración de Cristina Kirchner señala como opositor e incumplidor de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, publicó el 17 de octubre que Alejandro Vanoli había dicho que el Gobierno estaba "dispuesto a avanzar y resolver el problema de los holdouts", pero que lo hará de manera "que no parezca que nos rendimos".
"Vanoli reconoció que se les pagará a los fondos buitre" fue el título de la nota. De acuerdo con el diario, el funcionario se reunió con inversores de Wall Street en un encuentro organizado por el banco JP Morgan la semana anterior en Washington. En el transcurso de esa reunión, el argentino dijo que el Gobierno cumpliría con el fallo del juez Thomas Griesa, afirma el diario, contradiciendo así la posición oficial, que trata el caso como una cuestión de "buitres o patria".
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