Aún sin candidato oficial pero con todos los ojos en la hasta ahora postulante a la vicepresidencia, la ex ministra Marina Silva, el Partido Socialista Brasileño (PSB) continuó con los homenajes a Campos y centró su campaña del primer día en difundir antiguos discursos del fallecido, que a la hora de su muerte se encontraba tercero en las encuestas de intención de voto, por detrás del Partido de la Socialdemocracia brasileña (PSDB) del ex gobernador de Minas Gerais, Aécio Neves, y de la actual mandataria Dilma Rousseff, favorita en los sondeos.
"Vamos a necesitar unir a Brasil y unir a las buenas personas de Brasil. Brasil tiene maneras y quien le va a dar esas maneras a Brasil es el pueblo brasileño. Marina y yo estamos listos para llevar a cabo el cambio para el futuro de Brasil", parafraseó el PSB en recuerdo de Campos.
Según el primer sondeo tras la muerte del candidato, si Silva fuera candidata y llegara disputar una segunda ronda contra Rousseff, la socialista se proclamaría presidenta.
Por otro lado se encuentra la actual presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, del gobernante Partido del Trabajador (PT) que, en caso de reelección, completaría 16 años en el poder tras los últimos cuatro de Rousseff y los ocho anteriores de Lula da Silva.
Rousseff sigue liderando las encuestas pese a haber perdido algunos puntos en intención de voto en los últimos meses, castigada por casos de corrupción pero sobre todo por la desaceleración de la economía y una fuerte oposición de parte de la clase media a la organización de megaeventos tales como la pasada Copa del Mundo o los próximos Juegos Olímpicos a celebrarse en Río de Janeiro en 2016.
Con un 36% de intención de voto, la presidenta Rousseff estuvo acompañada por su predecesor Lula da Silva quien insistió en que "Dilma es la persona adecuada para mantener nuestro país en el rumbo correcto".