El icónico Cine Avenida de A Coruña reabre sus puertas tras una transformación radical de 25 millones de euros. Abanca convierte el histórico inmueble del Cantón Grande en su nuevo centro corporativo, fusionando patrimonio y tecnología en una operación que ha requerido siete años de trabajo.
El edificio cuenta con una fachada blanca con iluminación azul que marca la primera diferencia. Rompe con el entorno inmediato sin alterar su equilibrio arquitectónico. Aporta una identidad visual propia que capta la atención en la calle y atrae posibles nuevos clientes.
Una entrada única
Si cruzamos la entrada, nos encontramos con las características taquillas curvas del antiguo cine, ahora equipadas con pantallas interactivas que muestran contenidos generados por IA. Este primer impacto visual refuerza la apuesta por la vanguardia tecnológica y la experiencia de usuario.
El interior se articula en torno a un diseño dominado por el blanco, que se extiende desde el acceso hasta las plantas superiores. Este tratamiento genera una sensación de continuidad, orden y luminosidad que acompaña tanto las áreas de trabajo como las zonas de reunión.

El corazón del antiguo cine
El espacio central ocupa lo que fue la sala principal del cine. Se configura como un área abierta preparada para eventos, encuentros empresariales y presentaciones, equipada con una gran pantalla y elementos escénicos como un piano.
Se conservan elementos originales como barandillas y estructuras del palco, lo que permite identificar la memoria del edificio dentro de un entorno completamente renovado. «Queremos abrirlo a clientes», señala Gerardo Fuertes, director ejecutivo de Territorios y Redes de Abanca.

Oficinas y operativa diaria
Sobre este núcleo se distribuyen seis plantas que integran salas de reuniones, oficinas operativas y espacios abiertos de trabajo. La primera planta alberga una oficina comercial con especialistas en soluciones para empresas, pymes y asesoramiento patrimonial.
En niveles superiores se concentran áreas dedicadas a gestión empresarial y seguros, junto a zonas de trabajo con mesas y equipos para los empleados. El objetivo es centralizar la relación con el cliente en un único edificio corporativo.

Tecnología aplicada al cliente
Nada más entrar, el visitante interactúa con Agustín, un avatar desarrollado con inteligencia artificial que actúa como asistente digital. Su función es recibir, orientar y responder a consultas dentro del espacio.
El recorrido se completa con pantallas 3D exteriores e interiores, concebidas como una plataforma de contenidos dinámicos. «Busca ser un referente audiovisual en Galicia», explica Cristina Franco, responsable de Marketing de Abanca.

Un proyecto de rehabilitación meritorio
La transformación del edificio comenzó en 2018 y finalizó en 2024 tras un proceso técnico centrado en el refuerzo estructural y la conservación de elementos originales. Participaron cerca de treinta empresas en una intervención que priorizó la rehabilitación frente a la reconstrucción.
«Hubiera costado menos hacerlo de nuevo», afirma Pilar Ceide, gerente de proyectos del área de Inmuebles. El proyecto se planteó como un ejercicio de integración entre patrimonio, uso corporativo y eficiencia energética.
Sostenibilidad y diseño
El edificio recupera el color original de 1940 e incorpora criterios de sostenibilidad en materiales, eficiencia energética y confort térmico. La intervención busca minimizar el impacto ambiental sin alterar el valor histórico del inmueble.
A medida que se asciende por la escalera original del cine, aparecen espacios decorados con referencias al entorno gallego, integrando arte y territorio dentro de un entorno corporativo orientado a empresa, cliente y actividad económica.
