La invasión de Ucrania por parte de Rusia a finales del pasado mes de febrero ha traído consigo múltiples implicaciones. Un mayor impacto en la inflación, la política más agresiva de los bancos centrales y un menor crecimiento para 2022 son los tres pilares que sustentan las nuevas perspectivas de la renta variable tras la guerra. Las gestoras han decidido dar un nuevo enfoque a sus inversiones contemplando ahora un escenario de posible estanflación, de más inflación y de mayores subidas de tipos.
Nuevas perspectivas de la renta variable
BlackRock, una de las principales gestoras a nivel mundial junto con Vanguard, ha cambiado su visión al contemplar un nuevo escenario macro. Así, “buscamos empresas de calidad en todo el mercado: valores de crecimiento que puedan generar flujo de caja y sean resistentes a una desaceleración económica, empresas de baja volatilidad que ofrezcan atractivos dividendos que puedan crecer a lo largo del tiempo y empresas que puedan beneficiarse de las de las perspectivas positivas de los precios de las materias primas”, comenta Nigel Bolton, codirector de Inversión de Renta Variable Fundamental de BlackRock.
El experto añade también que, ahora están bajo su radar aquellas compañías que contribuyan a los objetivos políticos a largo plazo acelerados por la guerra: la transición a una economía con bajas emisiones de carbono y la independencia energética y de seguridad de Europa.
Poniendo más el foco, Bolton señala al cobre y al sector relacionado con él como una buena opción a la hora de invertir en este nuevo escenario. “El cobre es esencial para las energías renovables y la descarbonización. Es conductor, maleable y barato en comparación con otros metales conductores como la plata. Dos tercios de la demanda mundial de cobre están relacionados con la electrificación, según nuestro análisis. El cobre se utiliza en turbinas eólicas, paneles solares, bombas de calor, sistemas de sistemas de automatización de edificios, vehículos eléctricos e infraestructuras de coches. El coche eléctrico medio tiene unos 80 kilogramos de cobre, frente a los 20 kilogramos del de los vehículos con motor de combustión interna”, argumenta.
Por su parte, Sean Markowicz, responsable de estrategia, estudios y análisis de Schroders, encuentra oportunidades en aquellos valores que puedan ser más defensivos en un escenario de estanflación y de ahí que se deba tener en cuenta en estas nuevas perspectivas de la renta variable. “La estanflación tiende a favorecer a las empresas defensivas cuyos productos y servicios son esenciales para la vida cotidiana de las personas. Esto significa que los precios de sus acciones tienden a resistir mejor cuando la economía se ralentiza. Por ejemplo, tanto si la inflación es alta como si no, la gente sigue necesitando comprar alimentos, pagar sus facturas de electricidad y el alquiler. Sin embargo, es posible que prefieran aplazar la compra de artículos «cíclicos», como un coche nuevo o un iPhone, hasta que los precios sean más bajos”, explica.