Desde principios de año, los negocios españoles dicen que la solución para sus problemas no era acceder a más liquidez por medio de préstamos. El endeudamiento que se facilitó el año pasado dio la posibilidad de que las empresas continuaran con su actividad, pero la extensión de la pandemia y de las restricciones no ha hecho sino aumentar su necesidad de liquidez, de manera que era manifiesto que la deuda no era suficiente.
El Gobierno comprendió esa petición y se puso en marcha para abordar cómo se puede ayudar a las empresas, sobre todo a aquellas que se encuentran en los sectores más afectados, así como a las que son viables pero han reducido sus ingresos a causa de la pandemia.
De ese modo, han tardado en llegar las ayudas directas que pedían las empresas, pero aún no deben prepararse para recibirlas: desde la publicación del Decreto Ley que se ha aprobado hoy, el Gobierno se pone un plazo de un mes y diez días para que las ayudas fluyan finalmente hacia las comunidades autónomas, que serán las que gestionarán su reparto.
En total, se ha anunciado una inversión de 11.000 millones de euros divididos en tres mecanismos distintos. No obstante, ha de hacerse hincapié en que no todo serán ayudas directas, sino que se trata de una estrategia de acompañamiento y, probablemente, no todo el presupuesto acabará en los balances de las empresas. Estos son los tres mecanismos que ha aprobado el Gobierno este viernes.