El año 2020 será recordado por la industria crucerista como un ejercicio prácticamente nulo. Como en una sucesión de piezas de dominó, la rápida propagación de la COVID-19 paralizó el mundo entero en cuestión de semanas, provocando auténticos dramas en alta mar. Un claro ejemplo de ello es lo que sucedió a bordo de Diamond Princess, que fue puesto en cuarentena en febrero de 2020, tras detectar un brote de coronavirus que se saldó con 700 contagios y más de una decena de fallecidos, odisea a la que sumaría poco tiempo después el MS Zaandam.
Más de un año después del inicio de la crisis sanitaria, el aumento de la campaña de vacunación en diferentes partes del mundo arroja un halo de optimismo para la industria, tras perder alrededor de 77.000 millones de dólares (unos 64.000 millones de euros) y poner en juego más de medio millón de empleos, según datos de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA, por sus siglas en inglés). De esta cantidad, en España -segundo mercado europeo por volumen de cruceristas- se han visto comprometidos 2.400 millones de euros y más de 20.000 puestos de trabajo.
De cara a 2021, las perspectivas se presentan algo más halagüeñas, en un contexto que fuerza a las navieras a reforzar los protocolos de salud y seguridad una vez que retomen la actividad. Entre las medidas más extendidas se encuentran la realización de una PCR antes de embarcar, el uso obligatorio de mascarilla o estrategias de ventilación para renovar el aire.
En este sentido, Norwegian Cruise Line (NCL) ha sido una de las compañías que han decidido poner fecha a su retorno a los mares. En concreto, lo hará el próximo 25 de julio, 488 días después de que el último pasajero desembarcara a causa de la situación que vivía el mundo entero. «Vemos una gran demanda acumulada de cruceros en Europa, que se ha reflejado en nuestras fuertes reservas para el cuarto trimestre de 2021,2022 e, incluso, 2023”, comenta a DIRIGENTES el director general de NCL para Europa, Kevin Bubolz. La declaración va en línea con las estimaciones de CLIA, desde la que detectan que dos de cada tres turistas que han viajado en crucero lo volverán a hacer este 2021 y más de la mitad de las personas que nunca han probado esta experiencia no descartan hacerlo en los próximos años.
Europa y el Caribe han sido las regiones elegidas por la citada empresa para retomar actividad, después de diseñar un protocolo intensivo en medidas sanitarias. “Nos hemos apoyado en la ciencia y en la orientación de los principales expertos en sus campos, para guiarnos en la mejora y evolución de nuestras ya sólidas medidas de salud y seguridad”, añade Bubolz. El holding que integra las marcas de Norwegian Cruise Line, Oceania Cruises y Regent Seven Sean Cruises, ha desarrollado el programa SailSAFE, en base al cual desplegarán las diferentes medidas dentro de cada barco y que se dividen en tres pilares: seguridad para los huéspedes y la tripulación, seguridad a bordo y seguridad en tierra. Esto incluye la realización del check-in con “responsabilidad social, el uso de mascarillas, control de aforos, desinfección continua de manos, ampliación del espacio disponible en zonas comunes como comedores y lugares de entretenimiento, así como servicio de comidas sin contacto.