La eficiencia, la rapidez y la seguridad en las entregas de paquetes y mercancías son los principales avances que el transporte de última milla ha experimentado a lo largo de 2022. Algunos ejemplos tangibles son el desarrollo de la automatización y la robótica al permitir mejorar la velocidad y la precisión de las entregas o las soluciones de seguimiento que han impulsado la transparencia y la confiabilidad al permitir que, en la actualidad, los consumidores puedan seguir el progreso de sus envíos en tiempo real.
De cara a los próximos meses, el transporte de última milla se enfrenta a tres retos fundamentales. Manhattan Associates, empresa especializada en la gestión de la cadena de suministro, explica que el primero de ellos tiene que ver con la accesibilidad. Es decir, “la falta de infraestructura adecuada, especialmente en áreas rurales, sigue siendo un obstáculo importante para la entrega de la última milla”, explican. Por ello, de forma general este tipo de servicio “suele ser algo que solo puede realizarse en entornos urbanos, por lo que tiene limitaciones más allá de los límites de muchas ciudades densamente pobladas”.
En segundo término, se encuentra la personalización: “Los consumidores siguen exigiendo una experiencia de entrega cada vez más personalizada, lo que requiere una mayor flexibilidad y eficiencia por parte de los proveedores de logística”, apuntan desde la organización. Mientras que en tercer lugar se encuentra la sostenibilidad. En su opinión, la conciencia ambiental se está incrementando, por lo que la reducción de las emisiones de carbono se ha convertido en una necesidad para el conjunto de las compañías que están impulsando la “adopción de soluciones de entrega más sostenibles y ecológicas”.
Algunas de estas iniciativas son la optimización de rutas para reducir las emisiones de CO₂, el uso de vehículos eléctricos, VE automatizados y bicicletas para entregas en zonas urbanas, la implementación de sistemas de seguimiento de flotas en tiempo real con el fin de maximizar la eficiencia y minimizar los desplazamientos innecesarios, así como la colaboración con proveedores locales, la implementación de programas de reciclaje y recuperación de paquetes o la agrupación para clientes en códigos postales vecinos para minimizar la repetición de viajes.
Las entregas gratuitas, en el punto de mira
De forma paralela a los retos mencionados, el transporte de última milla también se enfrenta al desafío de calcular los costes que implican este tipo de entregas. Normalmente, suelen aplicarse al proveedor del producto y el usuario final se ha acostumbrado al envío gratuito. En este punto, Manhattan Associates sostiene que es probable que haya cambios en el futuro: “A medida que las empresas buscan maneras de mejorar la eficiencia y reducir los costes, es probable que veamos una evolución en la forma en que se calculan y se asignan”.