¿Recuerdas cómo eran las lecciones de conducir hace una década? Esas clases, junto a otros compañeros, donde un profesor explicaba el contenido de los libros de autoescuela, documentos convertidos en la “Biblia” del mundo de la formación en esos instantes. Ahora, esta imagen ha cambiado en una buena parte de las autoescuelas. Y es que la tecnología también ha llegado a ellas.
Aunque los métodos tradicionales han sido efectivos, la formación de conductores ha evolucionado en los últimos años, sobre todo con la llegada de los asistentes virtuales, unas soluciones que guían al alumno ofreciendo una tutoría personalizada y en tiempo real. Algo que en RACC Start, autoescuela de referencia, ya han implementado.
Asistentes virtuales en autoescuelas: cómo funcionan
Los asistentes virtuales son un tipo de software diseñado para interactuar y asistir a los usuarios de manera personalizada. En el ámbito de la educación vial, estos se integran en plataformas y aplicaciones de las propias autoescuelas para proporcionar experiencias de aprendizaje interactivas y adaptadas a las necesidades individuales.
Gracias a que muchos de estos asistentes están “alimentados” con una ingente cantidad de datos e inteligencia artificial, ofrecen una retroalimentación para adaptarse a cada usuario y a cada una de las lecciones.
De este modo, comprenden y responden a las consultas de los estudiantes, dando instrucciones claras y personalizadas sin necesidad de contar con un profesor en el aula y, por tanto, no depender de sus horarios de clase. Acceso en tiempo real a este tipo de asesoramiento desde prácticamente cualquier lugar es una de las principales ventajas que tiene la implementación de los asistentes virtuales en las autoescuelas.