Hay un momento cada día en el que la ciudad baja el ritmo, los colores cambian y el cielo se convierte en espectáculo. Es el instante del atardecer, y aunque ocurre a diario, sigue siendo uno de los placeres más sencillos y mágicos que nos regala el paisaje.
Recorremos seis ciudades españolas para descubrir sus rincones más especiales donde ver caer el sol. Miradores urbanos, castillos, colinas o playas: lugares donde la luz y el silencio se convierten en parte del viaje.

Granada: el embrujo al caer la tarde
Pocas ciudades en España igualan el poder visual de Granada al atardecer. Subir al Mirador de San Nicolás, en el corazón del Albaicín, se ha convertido casi en un ritual. Desde allí, la Alhambra se enciende bajo la luz cálida del sol poniente, mientras la Sierra Nevada empieza a difuminarse detrás.
El ambiente es único: músicos callejeros, conversaciones suaves en varios idiomas, fotógrafos buscando la toma perfecta. Y tú, en silencio, viendo cómo todo se tiñe de rojo y ocre.
Si buscas una experiencia más tranquila, sube unos minutos más al Mirador de San Miguel Alto: más espacio, menos gente, y la misma postal impresionante. Lleva calzado cómodo —la subida no es larga, pero sí empinada— y algo de abrigo si cae la noche.





