Tabla de contenidos
- El auge de una estrategia compartida
- Radiografía de los grandes proyectos
- DFactory Barcelona: el músculo industrial de la innovación
- DAT César Alierta, Aragón: la gran promesa del Ebro
- Bilbao: un modelo de reinvención industrial
- Soria: innovación en territorios de baja densidad
- Sevilla, Málaga y Valencia: polos en movimiento
- TechRioja: divergencias entre el sector y la Administración
- Factores que atraen a las empresas
En los últimos años, España ha experimentado una expansión silenciosa pero decisiva: la creación de distritos tecnológicos.
Desde Barcelona hasta Zaragoza o Sevilla, gobiernos autonómicos y empresas privadas impulsan polos de innovación que buscan diversificar la economía, atraer talento y posicionar sus territorios en la carrera global por la tecnología.
El auge de una estrategia compartida
El modelo no es nuevo. Desde Silicon Valley hasta el 22@ barcelonés, la concentración de empresas innovadoras ha sido una fórmula probada para dinamizar economías urbanas. La novedad está en su extensión territorial, respaldada por fondos europeos y por la urgencia de digitalizar sectores industriales y administrativos.
La fórmula combina suelo disponible, inversión pública, colaboración con universidades y un relato de modernización. Todo ello responde a una ambición clara: retener y atraer talento cualificado y proyectar una imagen de competitividad.
Radiografía de los grandes proyectos
DFactory Barcelona: el músculo industrial de la innovación
Impulsado por el Consorci de la Zona Franca, DFactory es el distrito más avanzado del país. Especializado en tecnologías de la industria 4.0 —impresión 3D, robótica, inteligencia artificial—, ya opera un edificio de 17.000 m² con una ampliación prevista hasta los 100.000 m².






