El primer ministro australiano, Anthony Albanese, inicia este sábado una visita oficial a China, principal socio comercial del país, en un contexto marcado por las nuevas barreras arancelarias impuestas por Estados Unidos. Durante su gira, que incluirá paradas en Shanghái, Pekín y Chengdu, está prevista una reunión con el presidente Xi Jinping.
Albanese viajará acompañado por una amplia delegación empresarial australiana, con el objetivo de reforzar los lazos económicos con Pekín tras varios años de tensiones diplomáticas. En declaraciones previas, el dirigente recordó que China absorbe el 25% de las exportaciones de Australia, más que Japón, Corea del Sur, Estados Unidos e India juntos.
Según cifras oficiales del Ministerio de Exteriores australiano, el comercio bilateral alcanzó en 2024 los 312.000 millones de dólares australianos (unos 205.000 millones de dólares estadounidenses o 175.000 millones de euros), lo que consolida a China como un socio estratégico para la economía australiana.
La visita supone un paso más en la reconstrucción de las relaciones entre Camberra y Pekín, tras los bloqueos comerciales impuestos por China como respuesta a la petición del anterior gobierno australiano de investigar el origen de la covid-19.
El ejecutivo chino respondió entonces con aranceles unilaterales a productos clave como el vino, la cebada, la langosta y la carne de vacuno. Desde su llegada al poder en 2022, el gobierno laborista de Albanese ha logrado desactivar progresivamente estas restricciones, aunque persisten importantes diferencias políticas.
