Los números de Avon se han visto muy afectados y así lo reflejan los últimos datos disponibles sobre sus ventas. El mayor impacto lo ha sufrido en lo que hasta ahora era su feudo comercial, Latinoamérica.
Los impuestos en Brasil y sus malos resultados en México han lastrado unas cuentas que llevan desde 2011 sin reflejar ganancias. Sheri McCoy, dirigente de Avon, lo explica así: "Fue un trimestre difícil, debido al impacto por el tipo de cambio y otras presiones macroeconómicas, por lo que nuestros resultados no estuvieron donde nos hubiese gustado".
Estos malos resultados ya están empezando a tener no solo consecuencias en las cuentas. En América latina y del Norte el número de vendedores, columna vertebral del modelo de negocio de Avon, ha disminuido en algo más del 1%, un porcentaje bajo pero que puede que aumente de manera acelerada.
Las acciones de la empresa ya bajaron un 25% en 2011, año en el que empezaron sus pérdidas, y ahora han sufrido una caída de 1,58 dólares por acción, lo que significa una pérdida neta de 697 millones de dólares.
El pasado mes de diciembre la empresa de cosméticos firmó la venta del 80,1% de su negocio en Norteamérica al fondo de inversión estadounidense Cerberus. Con esta operación buscaban liquidez para inyectar dinero y recursos que le permitieran fortalecer su mercado global, representa el 85% de sus ingresos, y donde ha sufrido el revés latinoamericano.