La duración de los procesos de IT (Incapacidad temporal) y especialmente por contingencia común, están experimentado un crecimiento sobresaliente. Este aumento se evidencia con el dato correspondiente al aumento de la incidencia, y es que el número de procesos abiertos ha pasado desde los 7.309.885 en 2022, a los 8.716.663 en 2024. Pero además, se observa un crecimiento de la duración, y es que el número de procesos de más de 365 días ha crecido un 289% desde enero del 2019 hasta el cierre de diciembre 2024, superando los 133.000 casos.
Esta situación es multicausal y podemos considerar alguna de las causas con mayor peso como la modificación legislativa del art.170.4 TRLGSS (R.D.-ley 20/2023) que, junto con las capacidades del INSS, ha supuesto una prórroga de facto hasta los 545 días. Pero también, y a su vez, influye la capacidad de respuesta del SNS.
Como indica Luis Iglesias, director de absentismo de Quirónprevención, «la primera causa de absentismo por motivos de salud son las patologías traumatológicas tanto en número como en duración. Pero es muy destacable el crecimiento de las patologías relacionadas con la salud mental y trastornos del comportamiento». Este conjunto de enfermedades supone actualmente la segunda causa que más días de baja aportan al sistema a pesar de que no ocupan el segundo lugar en una clasificación de incidencia, es decir, la duración de este tipo de procesos (129 días de media) está muy por encima de la correspondiente por orden de incidencia. Esta es una situación que tiene una correlación entre la patología, la duración y a la afectación de las personas trabajadoras.
La Dra. Ana Pino, responsable del área de Salud Mental de Q-ready, nos indica cómo más allá de esta casuística, desde Q-ready se está detectando una situación con cada vez mayor afectación en la salud emocional de las personas trabajadoras. Procesos de IT cuyo origen no ha sido una causa relacionada con la salud mental presentan afectaciones a este nivel no esperadas inicialmente. Y éstas se correlacionan directamente con la duración de los procesos de ausencia del puesto de trabajo.

La duración de los procesos de baja médica puede suponer un daño a la salud, además de la enfermedad causante. Estas situaciones implican no solamente una mayor dilación de los procesos sino, además, un índice de recaída muy importante, siendo la patología con mayor tasa de recidiva laboral.
Afrontar el regreso a las actividades propias del puesto de trabajo después de un largo periodo de ausencia se ve agravado con la ausencia de un plan protocolo de retorno después de una ausencia prolongada. Aunque no existe una definición de bajas de larga duración, más allá de los 61 días indicados en el criterio de clasificación por duración de R.D. 625/2014, existe una evidente necesidad de protocolizar el retorno de una persona trabajadora después de una ausencia que, dependiendo de la casuística (patología existente, características personales, puesto de trabajo, etc), puede tener una duración variable, según explica la Dra. Pino.
Este protocolo debe considerar una nueva curva de aprendizaje o adaptación mediante cuestionarios de retorno, u otras herramientas que permitan que la persona trabajadora pueda tener la confianza de volver a su puesto de trabajo sin temor al fracaso de enfrentarse con unas actividades que puedan llegar a contribuir de nuevo al agravamiento de una patología pre existente. «Desde nuestra experiencia», indica la Dra. Pino, «los programas de acompañamiento psicológico son una herramienta eficaz en la disminución de la reincidencia, no solamente en los casos de procesos de IT por salud mental, sino en todos aquellos que impliquen una baja de larga duración». El diseño de un programa personalizado de apoyo que permita al trabajador volver a retomar la rutina propia del trabajo es una estrategia con efectos muy positivos en la disminución del absentismo.