Desde 2018, Banca March venía apuntando un panorama diferente en el mundo de la inversión, que requería ser analizado de forma distinta a la tradicional y que exigía completar la oferta con ideas innovadoras que buscaran la rentabilidad en fuentes alternativas a las de puro ciclo. El terremoto económico y social que ha provocado la COVID-19 no sólo no contradice este enfoque, sino que ha acelerado la velocidad con la que los mercados y los inversores lo han abrazado.
En lo económico, la característica fundamental viene marcada por unos crecimientos a largo plazo exiguos acompañados por unos tipos bajos, con interés negativo en términos reales, es decir, descontado el efecto de una tasa de inflación que va normalizándose rápidamente. Asimismo, vivimos además en un mundo mucho más concienciado con el impacto social y medioambiental de nuestras actuaciones, algo que reguladores e inversores ya reclaman a sus gestores de inversiones.
En este contexto, en el que los clientes cada vez más invierten como viven, actúan en remoto, aprecian la relación personal cuando ésta añade valor, e incorporan esa mayor conciencia económica y social a la toma de decisiones financieras, la planificación y un asesoramiento profesional como el que ofrece Banca March se vuelven más importantes. Por ello, la entidad ha elaborado un decálogo o principios básicos que, desde su experiencia, describen al ahorrador o inversor que quiera guiarse con éxito en las decisiones sobre dónde depositar su dinero.
Decálogo para realizar decisiones de inversión con éxito: