Dicen que la necesidad es la madre de la innovación, pero lo cierto es que también lo es de la colaboración. Cuando se trata de momentos cruciales y de desafíos graves, la tendencia humana es dejar de lado las diferencias y trabajar juntos para encontrar soluciones. Un claro ejemplo es el actual proceso global de vacunación. La fabricación y distribución de vacunas es el resultado de una enorme colaboración entre instituciones científicas, organismos públicos y empresas privadas.
El mundo se enfrenta ahora a una nueva necesidad: la recuperación económica y social. Será fundamental aprovechar el mismo espíritu colaborativo que hemos visto una y otra vez durante los últimos 18 meses. Si las comunidades científica y sanitaria se unieron para luchar contra la pandemia, ahora necesitaremos que otros sectores colaboren estrechamente para apoyar nuestra recuperación.
Por ejemplo, España tiene uno de los sistemas bancarios más desarrollados del mundo, que desempeña un papel fundamental como motor de nuestra recuperación económica. Sin embargo, cada año vemos muchos titulares sobre el deterioro de los bancos tradicionales.
Una afirmación que se repite a menudo es que el exitoso sector de las fintech ha llegado para acabar con la banca tradicional. Pero, en su mayor parte, esta noción de un profundo conflicto de cero colaboración entre la banca y las fintech es errónea. El éxito de las fintech no depende de la desaparición de los bancos, ni viceversa. En realidad, todos necesitan que prospere el mismo ecosistema: la economía. Y está claro que, tanto los bancos como las fintech ven cada vez más el valor de la asociación. Según una investigación reciente, cuatro de cada cinco banqueros afirman estar dispuestos o deseosos de cooperar con las empresas fintech. La colaboración, no la competencia, es la clave para todos los actores del sector.
Así que, para que la economía prospere en los próximos años, los bancos y las empresas de tecnología financiera tendrán que aunar esfuerzos, ya que hay mucho trabajo por hacer. Para algunas pequeñas empresas, sigue siendo demasiado difícil acceder al capital, abrir una cuenta bancaria y vender a nivel internacional. Nueve de cada diez pymes piden que los proveedores de préstamos financieros ofrezcan más servicios digitales. Tenemos que ayudar a nuestras pymes a acceder más fácilmente a los servicios financieros para impulsar su crecimiento, y a nuestras grandes empresas a adaptarse rápidamente a una economía cambiante.