Un crecimiento cada vez más lento, es la primera que señalan desde la agencia de calificación crediticia Fitch; para, seguidamente, advertir también sobre un aumento de los costes operativos y "el comienzo de una convergencia gradual con las mismas entidades de las que tratan de desintermediarse".
Los principales afectados por esta tendencia serán las empresas de financiación al consumo, intermediarios hipotecarios, prestamistas a plazo, gestores y fondos de inversiones alternativas, entre otros.
La banca tradicional, explica la firma, dará "una de cal y otra de arena" a la banca en la sombra. Pues, continuarán ahondando en sus estrategias de colaboración con ésta, al menos en el corto plazo, asociándose o prestando con estas entidades, "para participar de su éxito y aprovechar su know how tecnológico y estratégico".
Aunque esto "facilita el crecimiento de sus competidores, también permite a los bancos tradicionales participar en una oportunidad potencial de crecimiento sin atraer los mismos niveles de escrutinio regulador" y les proporcionan conocimientos valiosos sobre la evolución del paisaje fintech, que podría ser clave en sus respuestas competitivas a largo plazo.
Un ejemplo de esta estrategia es la alianza de JP Morgan con OnDeck Capital para ofrecer pequeños préstamos a pymes.